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MONICA@LIFEFULLOFGOODNESS.COM

¿Alguna vez te has dado cuenta de cuántas bolsas de plástico se usan en los supermercados? O ¿has pensado en todas esas bolsitas con las que se empacan los lunches de la escuela y que se tiran después de usarlas sólo una vez? O ¿qué tal el uso innecesario de pajitas o popotes en nuestras bebidas?

Cuando veo todo ese plástico inundando nuestro día a día, lo único que puedo pensar es en dónde termina… Y veo bolsas rodando en los campos, pajitas flotando en el mar, botellas y vasos llenando los tiraderos de basura.

¿Cuándo decidimos que alguien más cuidaría del lugar donde vivimos, en lugar de nosotros mismos?

¿En qué momento olvidamos que el plástico no se descompone en el ambiente?

Aunque todos sabemos que el plástico es un contaminante importante, como sociedad hemos decidido ignorarlo y enfocarnos en la conveniencia y en la cultura del desperdicio. El plástico fue diseñado para durar por cientos de años. Cada pequeña pieza de plástico que se ha creado en el mundo, sigue aquí en algún lugar del planeta. Pareciera increíble que si Michelangelo hubiera tomado en un vaso de plástico mientras pintaba la Capilla Sixtina, ese vaso seguiría aquí, íntegro.

Los plásticos dañan seriamente nuestro ecosistema y eventualmente nuestra salud también. Causan contaminación de la tierra y bloquean los drenajes. Las criaturas de mar y tierra confunden los plásticos por comida y obstruyen su aparato digestivo causándoles inanición.

Y si crees que estás ayudando al reciclar, quedarás en shock (como yo quedé) al saber que sólo hay dos tipos de plástico que son comúnmente reciclados, pero que sólo se pueden reciclar una sola vez y no es posible reciclarlos más. Al final esos plásticos igual acaban en los tiraderos o en el océano.

Es momento de darse cuenta y cambiar, podemos hacer modificaciones empezando por reducir aquellos plásticos que se usan una sola vez.

  1. No tomes agua embotellada. Usa tu propia botella, lava y rellénala diariamente.
  2. Usa bolsas de tela cada vez que sales de compras. Si las olvidas, pide bolsas de papel.
  3. Usa platos y vasos de papel. Evita el uso de cubiertos y tapas de plástico.
  4. Prefiere comprar los productos que son empacados en cartón o papel.
  5. Reutiliza lo más que puedas. Por años he lavado y secado las bolsitas de plástico con cierre, extendiendo su uso lo más posible.
  6. Escoge usar envases de vidrio para guardar y conservar la comida.
  7. Pide a la tintorería no envolver tu ropa en bolsas de plástico. Llévales una funda para la ropa limpia que sea reutilizable.
  8. Toma tus bebidas directamente del vaso, no uses pajillas o popotes.

Se trata de concientizarnos de lo que consumimos y la forma en la que  afecta no sólo nuestras vidas o  nuestro entorno, sino también el planeta entero y todas las especies que vivimos en él. Te invito a hacer un compromiso personal para reducir significativamente el uso de plástico empezando en tu propio hogar.

Comenta en que forma estás modificando tus hábitos y compártenos tus ideas.

La diferencia se puede hacer diariamente con pequeños cambios.

Y recuerda la próxima vez que vayas a la tienda pide: “¡Sin bolsa de plástico por favor!”

Escrito por Monica Kerik