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Todos sabemos que hay varias actividades que debemos llevar a cabo para mejorar nuestro desarrollo personal y lograr las metas que nos proponemos; sin embargo con frecuencia no lo hacemos. Piensa la infinidad de veces que te has prometido a ti mismo meditar, hacer yoga, dormir mejor o tomar más té. ¿Cuántas veces empezaste? ¿Y por cuánto tiempo duró?

¿Qué tal si empezamos a darle significado a nuestra práctica? ¿Qué tal si encontramos la manera de sacar los beneficios físicos que conlleva moverse y entrenarse, mientras le damos un sentido espiritual que nos brinde una recompensa aún más grande?

Sigamos estos 3 pasos:

1. CALENDARIZA tu práctica física. Dale un horario y duración. Hazlo tu ritual.

2. Piensa cuál es la INTENCION de tu práctica o hábito. Puede ser algo en lo que estás trabajando en tu persona, por ejemplo aprender a manejar emociones destructivas. Algo que quisieras cambiar en relación a los demás, como ser más paciente, o tal vez quieras colaborar con pensamientos positivos en algo que va más allá de tu círculo de influencia pero que de igual manera te preocupa como  mandar vibras para que la humanidad esté por encima de sólo intereses económicos. El punto es que escojas una intención que te motive y comprometa a continuar tu práctica.

3. Recuerda que el movimiento físico te dará un empuje de salud, fuerza y flexibilidad. Pero más importante aún, se volverá una oportunidad ESPIRITUAL que le dará a cada respiración y a cada movimiento más importancia, dedicación y permanencia. Y con ello, mayores razones para mantenerte firme, en línea y continuar con tus objetivos.

Y hoy, ¿cuál será tu intención al practicar?

Escrito por Monica Kerik