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El vivir lejos del país que fue nuestra casa por tantos años, provoca que las reuniones con familia y amigos se vuelvan pocas y muy especiales. Al planear esas reuniones sentimos una combinación de anticipación y expectación. Es tanta la emoción, que muchas veces enfrentarnos con la realidad del momento, puede generar sentimientos negativos y decepciones.

¿Qué tal si pudiéramos prepararnos de alguna manera para que los momentos especiales con los seres queridos, sean lo más positivos posibles?

Qué tal si logramos ubicarnos bajando las expectativas y subiendo la flexibilidad para aprender a disfrutar lo que viene con los siguientes 5 pasos :

1. Hacer una lista de la gente con la que queremos pasar más tiempo. Calendarizar los momentos con ellos primero. Todos tenemos esos seres que aunque sean muy queridos nos quitan energía, ya sea reviviendo conflictos del pasado o por la crítica constante a nuestras decisiones. Claro que hay que dedicarles tiempo, pero se vale limitarlo.

2. Prepárate para adaptarte. Recuerda qué es lo que a tu familia le gusta hacer y acompáñalos. Una de las distracciones favoritas de mi papá es ver series de crimen. No es mi género favorito, pero cuando estoy en su casa me siento con él a ver uno o dos episodios. Y más que disfrutar la serie, disfruto la alegría que le trae esa actividad a él.

3. Se flexible y espontáneo. Tal vez tenías un plan en mente y lo querías compartir con otros pero los demás no están convencidos. Cámbialo, lo importante en este caso no es la actividad, ni el lugar, es la compañía.

4. Se abierto. Recuerda que en la vida, todo cambia. Quizás tienes menos en común con tus amigos. O hay nuevas relaciones en la vida de tus seres queridos que aún no conoces.  Ahora es el momento de conocer y aceptar lo nuevo y lo que cambia en tu ausencia.

5. Se realista. Para evitar frustraciones y apuros limita las actividades que planeas en tu visita. Si es posible, deja días totalmente abiertos y fluye.
Muy importante también es apartar tiempo para ti. Tómate una siesta, lee un libro, visita los lugares favoritos de tu infancia y juventud. Recuerda que tiempo y atención son los mejores regalos  que le puedes dar a otros y a ti mismo.

Disfruta el volver a ver a tu familia y amigos con menos expectativas y solo intenciones buenas en tu corazón.

Escrito por Monica Kerik